Defensa personal

Un joven se acercó a su pastor y le preguntó:

– ¿Usted piensa que pecaré si aprendo el arte de defenderme?


– ¡Oh, no, en de ninguna manera; yo también lo aprendí y lo practico siempre que es necesario! – respondió el pastor.


– ¡Me alegra saberlo! Yo tenía un poquito de miedo… y, ¿Cuál sistema practica, el judo, Krav Magá, boxeo o algún otro?

– No joven, yo practico el de… Salomón.


– Pero… ¿El sistema de Salomón?


– Ese mismo, el que hallarás en el primer versículo del capítulo 15 de sus Proverbios: “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.” Es el mejor de los sistemas a mi juicio.


Los seres humanos tendemos a buscar la mejor forma de defendernos atacando a otros o respondiendo con mejores argumentos o levantamos la voz para hacernos escuchar. Sin embargo, no existe mejor respuesta que la apacible.


Aunque no nos gusta la idea de que nos encuentren más débiles o vulnerables, debemos reconocer que el dar una respuesta agresiva o violenta solamente aumentará el problema y ambas partes saldrán más heridas. Pero si nuestra respuesta es blanda, los ánimos se calmarán y podremos razonar mejor con la otra parte.


¿Por qué deberías responder así? Porque eres tu quien conoce este principio y es tu responsabilidad ponerlo en práctica, ser un ejemplo para aquellos que quizás se han acostumbrado a actuar y responder violentamente porque eso es lo que conocen debido a que en sus hogares viven o experimentaron violencia. Recuerda que cada uno pelea batallas de las que quizás nunca tengamos conocimiento y eso influye en su manera de actuar.

Sé un ejemplo y defiéndete a la manera de Salomón.

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