¡Me casé con un niño!

Poco tiempo después de casarse, Carla se dio cuenta que contrajo matrimonio con un niño;  estaba decepcionada porque él innecesariamente había gastado todos los ahorros de su noviazgo en un vehículo carísimo y, además, contrajo una enorme deuda, sin siquiera pensar en el proyecto futuro de su familia como un líder lo haría. ¿Conoces niños en el cuerpo de un adulto?

“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.” 1 Corintios 13:11 (RVR 1960)

Cuando el hombre es emocionalmente inmaduro sus palabras, pensamientos, actitudes y decisiones lo delatan, por ejemplo: es egoísta, no le importa el sentimiento del otro, pone sus actividades o necesidades primero, piensa que tiene la razón siempre y por esto rara vez pide perdón, no asume su responsabilidad por lo que culpará a su pareja o amistades por sus equivocaciones. Puede parecer agradable y cariñoso, pero en cualquier momento mostrará que es un infante.

Esta mujer se apresuró al comprometerse, a pesar de observar las actitudes inmaduras que manifestaba su novio con anterioridad, por lo que ahora tendrá que ser paciente hasta que este niño madure, lo que no será fácil.

“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” Colosenses 1:10 (RVR1960)

Así como existen personas emocionalmente inmaduras, también están los cristianos en su estado espiritual y se pueden mencionar algunas características: no se comprometen con el Señor, piensan que estarán bien asistiendo a la iglesia pero sin obedecer a Dios, enojados con sus hermanos, peleando en lugar de mostrar amor, etc.

El Señor quiere que seamos personas maduras, alguien de quien no es necesario preocuparse, que estudia la Biblia y ora sin que lo empujen, actúa bien sin que lo controlen, pone las necesidades de los otros primero, sólo hace lo que Dios desea muriendo así mismo, comprometido con Él porque toma en serio el sacrificio y amor de Cristo.

¿Eres una persona madura?

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